domingo, 13 de septiembre de 2009

Andrea y los Símbolos Patrios (Cuento)

Con unas imagenes del nocturno y mexicanisimo Minatitlán
septembrino les ofrezco un cuento de mi hija Kass


Andrea y los Símbolos Patrios

¡¡¡Riiiiinnnnngg!!! El terrible repiqueteo del reloj despertador hizo que Andrea se levantara de la cama apresuradamente, se aseó y se vistió para ir a la escuela, cuando estaba desayunando recordó que la semana iniciaba, y como todos los lunes en su escuela se efectuarían los Honores a la Bandera, esto no tendría nada de extraordinario sino fuera porque a Andrea le dan flojera los homenajes de los lunes y le son indiferentes los Símbolos Patrios.
Los honores transcurrieron sin ningún contratiempo, todos los alumnos del colegio saludaron y mantuvieron su posición de firmes cuando la bandera paso frente a ellos, algunos hasta se les ponía la carne de gallina al ver ondear nuestro Lábaro Patrio en las manos del niño que la portaba, que con solemnidad y orgullo marchaba al centro de la escolta; solo Andrea que si bien se portaba de una manera respetuosa, tal parecía que no se daba cuenta de lo que pasaba a su alrededor, como si estuviera en otro lado, esa era su actitud en todos los lunes en el homenaje.
La maestra Juanita, de Civismo, observaba con detenimiento la actitud de Andrea en los honores a la bandera e investigó con sus compañeros el porqué de esa actitud, llegando a la conclusión de que tal vez solo era que la jovencita no comprendía el significado y la importancia que tienen los Símbolos de la Patria: La Bandera, El Escudo y el Himno Nacional, los cuales enaltecen nuestra nacionalidad y nos identifica en el mundo entero como mexicanos.
Desde entonces, la maestra Juanita se dio a la tarea de platicar en sus ratos libres con Andrea sobre la importancia de saber valorar nuestra Bandera Nacional y el significado de sus colores, la maestra le explico que el Verde representa a la Esperanza, el Blanco a la unidad que debemos de tener todos los mexicanos y el Rojo a la sangre derramada por nuestros Héroes Nacionales para darnos Patria y Libertad.

Andrea se intereso cada vez más en la plática de su maestra y curiosa preguntó ¿Y El Escudo Nacional, qué significa?, ¡Andrea! No sabes el gusto que me da que te intereses por los Símbolos de tu Patria, pues bien, El Escudo Nacional simboliza las raíces de nuestro pueblo, la señal del águila devorando una serpiente, es la que los aztecas buscaron para fundar la ciudad de Tenochtitlán, y el laurel simboliza la victoria de los mexicanos ante las adversidades, así como la unión entre los mismos.

Y el Himno, maestra, el Himno Nacional ¿También tiene algún significado? Pregunto ansiosa Andrea, ¡Claro que tiene un significado, mi querida Andrea!, y te lo explicare de una manera muy breve, nuestro Himno Nacional es el canto que nace del alma en cada uno de los mexicanos que lo interpretan, es un canto a la libertad, al respeto de nuestra soberanía, y si algún día te encuentras fuera de este maravilloso país y escuchas las notas del Himno Nacional, sentirás como se te hace un nudo en la garganta y no te culparía si algunas lagrimas corrieran por tus mejillas, debido a la emoción y el orgullo de sentirte mexicana.
Andrea se despidió con un fuerte abrazo de la maestra, y esa noche después de cenar, estuvo un largo rato sin poder dormir, recordando cada una de la palabras de la maestra Juanita, la emoción con que le había explicado todo aquello sobre los Símbolos Patrios le habían hecho reflexionar sobre lo que ella pensaba de los mismos, después de todo era muy joven y tenía mucho todavía por aprender.
El lunes siguiente a la hora del Homenaje, había una Andrea con otra actitud, siempre había sido respetuosa, pero ahora tenía una mirada diferente al ver ondear el Lábaro Patrio, su voz se distinguía de las demás al entonar el Himno Nacional, y escuchaba con atención las indicaciones del director del plantel: “…Jóvenes alumnos, dentro de quince días se efectuará el ya tradicional Concurso de Oratoria de nuestra Zona Escolar, la convocatoria queda abierta para todo aquel que quiera participar, el tema deberá de ser alusivo a nuestros Símbolos Patrios…”.
Andrea emocionada fue corriendo con la maestra Juanita y le pidió que la asesorara para el concurso de Oratoria, le dijo que en verdad deseaba participar pues había comprendido la importancia que tienen en el sentir de los mexicanos La Bandera, El Escudo y El Himno Nacional. ¡Ayúdeme por favor maestra! ¡Busquemos juntas un buen tema lleno de fervor patrio! ¡Asesóreme para este concurso de Oratoria! ¡Confié en mí, no la defraudaré! Imploró Andrea a su maestra.

La maestra Juanita no sabía que decir, no daba crédito a lo que veía y a lo que escuchaba, pero era tanta la emoción y la sinceridad de las palabras de Andrea que no le quedo más remedio que aceptar asesorarla para el concurso, después de todo, ella también era una mujer mexicana que no le temía a los retos.
Los días fueron pasando, Andrea y la maestra Juanita todas las tardes después de clase se reunían para practicar el discurso, hubo sacrificios para Andrea, pero poco le importaban, ella sentía un verdadero compromiso consigo misma y con su maestra, sabía perfectamente que no podía fallarle. Sin embargo sucedió algo que no estaba previsto por nadie, dos días antes del concurso, Andrea se sintió mal, ardía en fiebre, el médico le diagnosticó una fuerte infección en la garganta, antibióticos y desinflamatorios le fueron recetados y sobre todo, absoluto reposo. La maestra no lo podía creer. No era posible, pensaba Andrea con lagrimas en los ojos, tanto esfuerzo ¿Para qué? ¿Y la maestra, que va a decir? ¡Ayúdame Señor!
El día esperado por Andrea llegó, la maestra Juanita se presentó en el recinto en donde se iba a efectuar el concurso para disculparse con el Jurado de que su alumna se encontraba enferma de la garganta y no podía participar, en eso una voz le hizo darse media vuelta, ¡Maestra Juanita! ¡Maestra Juanita! ¡Ya estoy aquí!, ¡Pero Andrea tu deberías estar en reposo, puedes recaer! ¡No maestra, mi deber es estar aquí!, no olvide que hicimos un compromiso; sí Andrea, ¿Pero tu salud…? ¡Ya estoy bien maestra Juanita, confié en mí!, está bien Andrea, que sea lo que Dios quiera.
Uno a uno los alumnos de las diferentes escuelas fueron pasando por el escenario, cuando el maestro de ceremonias anuncio a la alumna Andrea Domínguez Castillo y esta comenzó su discurso, el silencio era absoluto, la voz de Andrea retumbo en todo el recinto, habló de la Bandera, del Escudo y de nuestro glorioso Himno Nacional, de la sangre derramada por los Héroes que nos dieron esta libertad de la que hoy gozamos, de la grandeza de nuestros antepasados y de la alegría y orgullo de ser mexicanos.
El público al escuchar aquellas palabras dichas con tanto fervor, sentía que una corriente eléctrica les recorría por la espalda, otros se emocionaban tanto que no podían evitar alguna lágrima, sin duda alguna este era un magistral disertación.
Cuando Andrea termino su discurso, el publico la ovaciono de pie, la maestra Juanita corrió a abrazarla y a felicitarla, el trabajo había sido excelente, ¡Maestra¡ ¿Ganaremos el primer lugar?, no lo sé, no lo sé, respondió la maestra, solo sé que tú has ganado algo mejor, ¡Un premio que vas a disfrutar toda tu vida!


Kassandra Barradas Martínez

3 comentarios:

  1. Hola que tal, las fotos están geniales y el cuento fabuloso, no cabe duda que el talento viene de familia. No estamos leyendo. Cuidate y buen inicio de ciclo escolar

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  2. Gracias mi buen Robert por acordarte de este blog, no dejes de hacerlo, muchas felicidades y cuidate mucho.

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